5 Señales de que, en el fondo, tu gato no te tiene mucho aprecio.

Los gatos no pueden sentir el mismo odio que las personas, aunque a menudo intentemos humanizar el comportamiento de nuestras mascotas.

Los gatos pueden sentir un tipo especial de hostilidad hacia las personas, basada en traumas pasados, malas experiencias y falta de socialización.

Si un gato ha tenido poco o ningún contacto con personas u otros gatos, puede mostrar miedo e inseguridad, que se manifiestan en un comportamiento agresivo.

Esta es a menudo la razón por la que algunos gatos no aceptan a determinadas personas.

Cualquier forma de miedo e inseguridad que pueda sentir un gato puede reducirse mediante la socialización y el adiestramiento, lo que le permitirá estar más relajado en presencia de otros gatos y personas.

Hasta este punto, este miedo e inquietud serán la razón principal por la que un gato podría comportarse de forma agresiva y hostil.

Los dueños de gatos confirmarán que un gato puede estar tan apegado a su humano como un perro.

La diferencia fundamental radica en que los gatos son, por naturaleza, animales muy orgullosos que se dejan mimar cuando ellos quieren, y no cuando se espera que lo hagan.

De hecho, los gatos no pueden vivir sin las personas, lo que hace que resulte lógico que se les trate con respeto.

Sin embargo, hay casos en los que un gato puede no ser capaz de amar a su dueño sin que este sea consciente de ello.

1. Su cola suele estar horizontal y se esconde en lugares inaccesibles

El gato utiliza la cola para mantener el equilibrio, pero además la emplea para expresar emociones y, a menudo, también malestar.

Si el gato mantiene la cola en posición horizontal, tiene las pupilas dilatadas y las orejas echadas hacia atrás, esto indica desconfianza y miedo, lo que sugiere que el gato no nos considera una compañía agradable.

Si nosotros u otras personas entramos en la habitación y el gato huye, sale de la habitación o se esconde en lugares de difícil acceso, está demostrando que no aprecia nuestra compañía y expresa su malestar mediante su ausencia.

Los propietarios también deben prestar atención a la posición de la cola del gato; cuanto más baja esté la cola, mayor es el estrés que siente el gato.

Un gato también debe adaptarse a su entorno y tener tiempo para acostumbrarse a nuevos lugares y personas, para que el miedo y la ansiedad no se conviertan en odio y malestar hacia los demás.

2. Tu gato está tumbado boca arriba con las garras extendidas

La mayoría de las veces, cuando vemos a nuestro gato tumbado boca arriba, no podemos evitar la impresión de que, en realidad, quiere que le acariciemos la barriga.

Cuando el gato se encuentra en esta posición, tiene el control sobre nuestros movimientos y muestra sus mecanismos de defensa.

Además, si el gato se encuentra en esta posición, con las orejas echadas hacia atrás y las pupilas dilatadas, está a la defensiva y listo para atacarnos en cualquier momento.

Los gatos también pueden guardar rencor, y es posible que notes que, unos minutos después de una reprimenda, de repente empiecen a morder o arañar.

Cada vez que castigue a su gato, tenga en cuenta que podría guardar rencor más tarde, pero espere que al día siguiente se produzca el perdón, ya que los gatos no son rencorosos durante mucho tiempo.

3. Su gato muerde a menudo y ronronea de forma extraña

Dado que este comportamiento de los gatos es una experiencia dolorosa, intenta tener presente que los gatos no hacen nada sin motivo.

Por lo general, los gatos son criaturas muy predecibles, y los mordiscos y arañazos agresivos suelen ser consecuencia de un trauma sufrido.

Al gato medio le encanta la atención de su dueño, pero si tarda demasiado en recibirla, es fácil que la mascota reaccione de repente de forma agresiva, atacando y mordiendo, por lo que no debemos molestar en exceso a nuestros gatos, ya que podrían acabar odiándonos.

Por ejemplo, un gato no suele mover la cola cuando está contento, como ocurre con los perros, sino más bien cuando está descontento. Así que, si acaricias a un gato y empieza a mover la cola, es una señal de que debes dejarlo en paz.

Probablemente, todo dueño de un gato ha aprendido que ronronear no siempre es señal de satisfacción; por eso, hay que fijarse más en el lenguaje corporal del gato que en los sonidos que emite.

Si las orejas de tu mascota están echadas hacia atrás, la cola levantada y emite un leve gruñido, es una señal clara de que el gato está alterado y podría atacar o morder.

4. Su gato no usa la bandeja sanitaria

Muchos dueños cometen a menudo el error de levantar la voz. Si no pillas a tu gato in fraganti, no entenderá qué ha hecho mal y podría pensar que su bandeja sanitaria es simplemente un lugar de castigo, lo que solo puede agravar la situación.

Nunca empuje a un gato a la arena a la fuerza ni le frote el hocico en el lugar donde ha cometido un «delito» para castigarlo.

En su lugar, sea paciente y muéstrele para qué sirve la arena para gatos. Recompénsela cuando orine donde debe y limpie la bandeja con regularidad.

Los gatos agresivos suelen estar muy apegados a una persona y muestran poco interés por los demás.

A veces, los gatos incluso evitan usar la bandeja sanitaria a propósito porque no les gusta dónde está colocada o porque quieren mostrar su enfado por algo que les ha molestado anteriormente; nunca subestimes la inteligencia de tu gato.

5. Su gato le gruñe

Se podría decir que los gatos son animales semidomesticados que vuelven a su instinto salvaje durante el juego, la interacción social o en situaciones de estrés.

Una forma de limitar este comportamiento es ofrecerle al gato numerosas actividades que le permitan canalizar su energía hacia objetos aceptables.

Especialmente si tu gato te gruñe, definitivamente no está contento contigo.

Puede descargar su frustración en esos objetos. Si el gato ya está enfadado, es mejor dejarlo solo para que se calme.

La forma más eficaz de controlar la agresividad es recompensar el comportamiento positivo con atención y comida, e ignorar o evitar las situaciones en las que su gato se vuelve agresivo.

Muchos dueños cometen a menudo el error de levantar la voz. Si no pillas a tu gato in fraganti, no entenderá qué ha hecho mal y podría pensar que su caja de arena es simplemente un lugar de castigo, lo que solo puede agravar la situación.