¡Las 12 leyes del karma que todo el mundo debería conocer!

A menudo nos encontramos con el término «karma» en las conversaciones cotidianas. Se suele asociar con expresiones como:

«El karma no es un menú. A cada uno le toca lo que se merece».

El concepto del karma se basa en la idea de que cada acción tiene una repercusión.

Dicho de otro modo: actuamos según nuestros deseos, y esas acciones conforman nuestro karma.

La energía que emites te vuelve en la misma forma.

El karma se manifiesta de diversas formas y en diferentes ciclos de vida.

El karma significa actuar, tanto en sentido positivo como negativo.

Es un fenómeno real que está presente en nuestra vida. Existe una fuerza mística en el universo que escapa a nuestra comprensión racional.

Sin embargo, ¿tenemos una comprensión correcta del karma? ¿Conocemos las 12 leyes del karma en toda su profundidad?

En este artículo abordaremos precisamente eso y explicaremos las 12 leyes que todo el mundo debería conocer.

1. La Gran Ley

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La Gran Ley es la primera de las leyes del karma y es conocida por mucha gente.

Cuando la mayoría habla del karma, suele referirse a la Gran Ley.

A menudo, el karma se describe y define únicamente a través de la Gran Ley.

A veces traducida como la ley de causa y efecto, deja claro que todo lo que emitimos en forma de pensamientos, energía o acciones nos vuelve.

La gente también afirma que esta ley es justa, porque siempre se recibe lo que se merece.

Cuando la gente reflexiona sobre esta ley, a menudo se esfuerza por ser más amable con los demás y por prestar atención a cómo se comporta en cada situación de la vida.

Esto ocurre porque siempre tienen presente que les podría pasar lo mismo. Por eso actúan de forma positiva, con la esperanza de que les sucedan cosas buenas.

Se cosecha lo que se siembra. Si aspiras a la felicidad, la paz, la generosidad y el amor, debes mostrar tú mismo estas cualidades y tratar a los demás en consecuencia.

2. La ley de la creación

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El poder de moldear tu realidad reside en ti mismo.

No puedes limitarte a esperar a que suceda algo concreto en tu vida.

Para que el karma surta efecto, necesita una base adecuada.

Debes actuar y tomar las riendas de las cosas tú mismo, en lugar de esperar a que todo se desarrolle por arte de magia.

Asume la responsabilidad de tu vida y tu destino.

Podemos ver ejemplos de personas que han utilizado sus talentos y habilidades en beneficio de los demás. Se han comprometido con el bien común.

3. La ley de la humildad

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La ley de la humildad se hace evidente cuando se reflexiona sobre el significado del término.

La humildad se define como «una valoración baja o modesta de la propia importancia» y es necesaria para aceptar el mal karma que nos recae.

La humildad es fundamental para atraer el buen karma, ya que las acciones que se emprenden desde una actitud diferente a menudo no se consideran «buenas» desde el punto de vista kármico.

4. La ley del crecimiento

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Como su nombre indica, la ley universal del crecimiento se refiere a nuestro desarrollo interior.

Debemos trabajar en nuestro crecimiento personal, tanto en el ámbito espiritual como en otros aspectos de la vida, como la educación, la profesión y las relaciones sociales.

A medida que evolucionamos y crecemos interiormente, nuestra realidad exterior también cambiará y crecerá.

La clave de nuestro cambio y nuestro crecimiento personal está en nosotros mismos. Debemos abrir la puerta para lograr un cambio y desarrollar nuestro potencial.

En este sentido, el desarrollo personal y la lectura de libros de autoayuda y espirituales pueden desempeñar un papel importante.

Si no te gustan los libros, seguro que hay otras formas que se adaptan a ti y a tu personalidad.

El crecimiento nunca se detiene: siempre hay algo nuevo que aprender, cambiar y sanar.

5. La ley de la responsabilidad

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Esta ley establece que tú eres responsable de todas las circunstancias de tu vida.

Solo tú, y nadie más.

Esto garantiza que no culpes a otras personas o a circunstancias externas de tus problemas.

La ley de la responsabilidad deja claro que cada persona es la suma de las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.

6. La ley de la conexión

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La palabra «conexión» desempeña un papel fundamental en esta ley.

La Ley de la Conexión se basa en el principio de que todo está interconectado, tanto en el pasado como en el presente y en el futuro.

En este contexto, podemos volver a la primera ley, que dice que recibimos de vuelta todo lo que hacemos.

La Gran Ley dice que lo que siembres hoy, lo cosecharás mañana.

La sexta ley confirma la primera al afirmar que todo está conectado: el pasado, el presente y el futuro.

Las acciones y los pensamientos que tuviste en el pasado han moldeado el presente que vives hoy.

Y los pensamientos y acciones que tienes hoy dan forma a tu futuro.

7. La ley de la concentración

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Si te concentras en demasiadas cosas a la vez, esto puede provocar frustración y negatividad.

En esos casos, ninguna situación concreta recibe la atención necesaria y todo lo que haces se hace a medias.

Por eso, la ley de la concentración anima a centrarse en una sola cosa cada vez.

Si te concentras en valores superiores como el amor y la paz, es más probable que no te dejes distraer por sentimientos negativos como el rencor, la codicia o la ira.

8. La ley de la generosidad y la hospitalidad

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Si crees en algo, en algún momento de tu vida se te pedirá que demuestres esa verdad.

En ese momento, pondrás en práctica lo que has aprendido.

9. La ley del aquí y ahora

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Se trata de vivir en el aquí y ahora. Si te concentras en el pasado o en el futuro, pierdes la capacidad de disfrutar del momento presente.

Porque el pasado no se puede cambiar, y el futuro es incierto y solo se puede influir en él parcialmente.

Además, siempre pueden surgir acontecimientos imprevistos que trastocan tus planes.

El presente es todo lo que realmente tienes. Aprovecha el momento dejando atrás los pensamientos o comportamientos negativos que te atan al pasado.

10. La ley del cambio

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Fue Albert Einstein quien dijo: «La locura es hacer siempre lo mismo y esperar un resultado diferente».

Si lo piensas bien, esto es muy acertado.

Siempre tenemos la oportunidad de cambiar algo —ya sea nuestra forma de pensar, nuestras relaciones o nuestras circunstancias de vida—; solo depende de nosotros hacerlo.

Es fácil decir: «Yo soy así». Pero eres así porque así lo quieres.

Todo y todos pueden cambiar, si se quiere lo suficiente.

11. La ley de la paciencia y la recompensa

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Esta ley kármica dice, en esencia: «El trabajo duro da sus frutos». Requiere un esfuerzo constante.

Pero para obtener la recompensa es necesaria la paciencia, y hay que aprender a esperar.

Se trata de dar lo mejor de uno mismo, hacer el trabajo y no perder de vista los grandes objetivos, aunque aún no se vean progresos.

Aquí volvemos a la primera ley, pero: si haces bien tu trabajo y esperas una recompensa, esa recompensa llegará.

Quizás mañana, quizás dentro de cinco años. No hay reglas fijas.

De acuerdo con esta ley kármica, debes ser consciente de que se necesita tiempo y perseverancia para lograr grandes cosas.

No te rindas, felicítate a ti mismo y disfruta de cada pequeño hito en tu camino.

12. La ley de la inspiración y el significado

8 Wege, dein Leben nicht zu verschwenden
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En este mundo tan grande, cada uno de nosotros tiene un papel único y una contribución que hacer.

Cada uno de nosotros es único, y no hay otra persona en este mundo que sea como tú.

Lo que aportamos puede parecernos insignificante, pero puede marcar una gran diferencia en la vida de otra persona.

Esta es una ley valiosa que podemos aplicar cuando buscamos motivación y sentimos que nuestra vida no tiene sentido.

Tu tienes un sentido, pero también debes buscarlo activamente.

Todo lo que aportas al mundo influirá en otras personas de una forma u otra.

Has nacido con una misión concreta que solo tú puedes cumplir gracias a tus habilidades especiales y a tu singularidad.