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Los monos voladores: los cómplices secretos del narcisista

Los monos voladores: los cómplices secretos del narcisista

Cuando se habla de narcisismo, normalmente se piensa en el propio narcisista: en sus manipulaciones, sus exigencias y su comportamiento hiriente.

Sin embargo, lo que a menudo se pasa por alto es una parte fundamental de su sistema: los llamados «Flying Monkeys».

Este término, procedente de la cultura popular (conocido por El mago de Oz), describe a personas que, de forma voluntaria o inconsciente, sirven al narcisista transmitiendo sus mensajes, defendiendo sus opiniones o ejerciendo presión adicional sobre sus víctimas.

Los Flying Monkeys actúan como silenciosos colaboradores en segundo plano que mantienen la estructura de poder del narcisista. Sin ellos, el control del narcisista se vería considerablemente debilitado.

Por eso es importante comprender cómo funciona esta dinámica, reconocer por qué las personas caen en este papel y qué efectos devastadores puede tener esto en los afectados.

¿Quiénes son Flying Monkeys?

El narcisista es hábil a la hora de utilizar a los demás para sus propios intereses.

Algunos «Flying Monkeys» actúan de forma consciente: son conscientes de su papel y actúan por lealtad, miedo o interés propio.

Otros, en cambio, actúan de forma inconsciente: creen ser neutrales y no se dan cuenta de que están apoyando la agenda destructiva del narcisista.

A menudo se les dice a los «monos voladores»: «No lo dice en serio» o «No seas tan susceptible».

Esto aumenta la presión sobre la víctima, mientras que el narcisista permanece en segundo plano.

Un ejemplo típico:

Un narcisista discute con su pareja. En lugar de aclarar el problema directamente, envía a amigos o familiares para que «convencer» a la pareja de que ceda.

El narcisismo se basa en un sistema que requiere control y el mantenimiento del poder. Para mantener este control, el narcisista necesita seguidores.

¿Por qué necesita el narcisista a los «Flying Monkeys»?

Algunas personas buscan la «paz» y creen que ceder es mejor para evitar la discusión. Al hacerlo, pasan por alto que están apoyando al narcisista y debilitando aún más a la víctima.

Los «monos voladores» cumplen varias funciones a la vez:

Validación: le confirman al narcisista que tiene «razón». De este modo, se refuerza su frágil autoestima.

Aislamiento de la víctima: al tomar partido por el narcisista, privan a la víctima de un posible respaldo. La víctima se queda sola.

Medio de presión: asumen el papel de «ejecutores». Ejercen presión, críticas o sentimientos de culpa sobre la víctima.

Gestión de la reputación: los Flying Monkeys ayudan a proteger la imagen del narcisista ante el exterior. Cuentan la historia tal y como el narcisista quiere oírla.

En otras palabras: los Flying Monkeys son un amplificador de su manipulación. Sin ellos, el narcisista tendría que ejercer su control directamente, y eso se notaría mucho más rápido.

Papel típico de los Flying Monkeys

Algunos Flying Monkeys apoyan al narcisista pasando información sobre la víctima: ¿qué piensa, qué dice, cómo se comporta?

Esta información se utiliza luego en contra de la víctima.

El apaciguador

Para la víctima, los «Flying Monkeys» son especialmente dañinos, ya que no solo tiene al narcisista como adversario, sino también a personas de su entorno.

El defensor

No todos los Flying Monkeys actúan de forma activa; algunos simplemente miran para otro lado, guardan silencio o toleran el comportamiento del narcisista, apoyándolo así de forma indirecta.

El informante

Las razones por las que las personas se convierten en «monos voladores» son diversas y van desde la dependencia emocional hasta la ignorancia.

El acusador

Para la víctima, los «Flying Monkeys» son especialmente dañinos, ya que no solo tiene al narcisista como adversario, sino también a personas de su entorno.

El seguidor silencioso

Los «Flying Monkeys» suelen mostrar patrones de comportamiento específicos:

¿Por qué hay gente que se deja convertir en «Flying Monkeys»?

Lo más doloroso de los Flying Monkeys es que a menudo son personas cercanas. La traición pesa especialmente.

  • Miedo: muchos temen convertirse ellos mismos en el blanco de la ira narcisista. Por eso, prefieren seguir la corriente antes que oponerse.
  • Lealtad: especialmente en las familias, la lealtad es un vínculo muy fuerte. Los hijos, hermanos o padres se sienten obligados a tomar partido.
  • Manipulación: los narcisistas son maestros en el arte de contar historias. Se presentan como víctimas y despiertan compasión o solidaridad.
  • Interés propio: algunos se benefician directamente del narcisista, ya sea material, social o profesionalmente.
  • Desconocimiento: Muchos ni siquiera se dan cuenta de la dinámica. Creen que están ayudando al «bueno», pero no se dan cuenta de que forman parte de una manipulación.

Las consecuencias para la víctima

Quien comprenda que los Flying Monkeys forman parte de un sistema más amplio, podrá empezar a liberarse interiormente.

Se trata de volver a confiar en la propia capacidad de percepción y de dirigir la responsabilidad hacia donde corresponde: al narcisista y a sus cómplices.

  • Aislamiento: cuando los amigos o la familia siguen al narcisista, la víctima pierde importantes puntos de referencia.
  • Aumento de los sentimientos de culpa: los «monos voladores» suelen repetir los mensajes del narcisista —«Es culpa tuya, eres demasiado sensible»— y aumentan la confusión.
  • Manipulación psicológica en grupo: cuando varias personas repiten los mismos mensajes, la víctima empieza a dudar de su propia percepción.
  • Agotamiento emocional: la lucha contra el narcisista ya es lo suficientemente difícil. Con los «monos voladores», se vuelve casi imposible.

¿Cómo se reconocen los «Flying Monkeys»?

A menudo se manifiestan en determinados comportamientos:

  1. Relativizan o minimizan el comportamiento del narcisista.
  2. Provocan sutilmente sentimientos de culpa.
  3. Transmiten mensajes o amenazas en nombre del narcisista.
  4. Intentan «hacer entrar en razón» a la víctima.
  5. Cuestionan públicamente a la víctima o la aíslan.

Es importante darse cuenta de que los «flying monkeys» no son necesariamente maliciosos a propósito.

Pero su efecto es el mismo para la víctima: refuerzan la violencia del narcisista.

¿Cómo protegerse de los Flying Monkeys?

El paso más importante es la claridad. Quien entiende cómo funciona el sistema puede reaccionar mejor.

Establecer límites: unos límites claros y coherentes son fundamentales. No hay que entrar en todas las discusiones ni aceptar todos los mensajes.

Minimizar el contacto: si es posible, se debe reducir o romper por completo el contacto con los Flying Monkeys.

Buscar aliados: a menudo hay personas que se dan cuenta de la manipulación. Estos contactos son especialmente valiosos.

No justificarse: cualquier justificación ofrece al narcisista y a sus cómplices un nuevo flanco de ataque.

Ayuda profesional: la terapia o el asesoramiento pueden ayudar a comprender la dinámica y a desarrollar estrategias.

Recuperar la libertad interior

Lo doloroso de los «Flying Monkeys» es que a menudo son personas cercanas a la víctima. La traición pesa mucho.

Por eso es aún más importante darse cuenta de que lo que ellos dicen no es la verdad sobre uno mismo, sino la versión manipulada del narcisista.

Quien comprenda que los Flying Monkeys forman parte de un sistema, podrá empezar a liberarse interiormente.

Se trata de volver a confiar en las propias percepciones y de atribuir la responsabilidad a quien corresponde: al narcisista y a sus cómplices.

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