Las heridas emocionales pueden dejar secuelas profundas, sobre todo cuando las causan personas queridas y de confianza.
Es difícil lidiar con este tipo de heridas y, a menudo, la atención se centra en la mujer afectada.
Pero, ¿qué pasa por la mente del hombre que ha provocado ese dolor?
¿Qué pensamientos y sentimientos le invaden después de haber infligido una herida emocional?
De hecho, en situaciones como estas, los hombres suelen lidiar con una gran variedad de emociones que a menudo son contradictorias y confusas.
Echemos un vistazo más de cerca a este mundo de sentimientos.
1. Conmoción y dudas sobre uno mismo: «¿Cómo he podido hacer eso?»

Un hombre que de repente se da cuenta de que ha herido emocionalmente a la mujer que le importa suele quedarse inicialmente en estado de shock, no solo por su comportamiento, sino también por lo que eso dice de él mismo.
Un breve momento de descuido o un acto impulsivo pueden llevarle a cuestionar toda su identidad.
Preguntas como «¿De verdad soy así?» o «¿Cómo he podido llegar a esto?» le rondan por la cabeza.
Estas dudas sobre sí mismo le corroen por dentro.
Quizá haya creído toda su vida que era una pareja respetuosa y cariñosa, y de repente se enfrenta a la dolorosa constatación de que ha causado dolor emocional a alguien.
2. Arrepentimiento inmediato: «Ojalá pudiera deshacerlo»

Esta constatación puede desestabilizarlo profundamente y hacerle dudar de sí mismo.
El arrepentimiento es una de las primeras emociones que sienten los hombres en momentos así.
A menudo desearía poder retroceder en el tiempo para deshacer sus palabras o actos hirientes.
Pero, por desgracia, la vida no funciona así.
Lo que se ha dicho o hecho no se puede deshacer.
Este remordimiento abrumador le afecta profundamente.
3. La necesidad de recuperar el control: «Tengo que arreglarlo rápidamente»

Ve el dolor en los ojos de la mujer que ama y se da cuenta de que él es el causante de ese sufrimiento.
Esta toma de conciencia puede conmoverlo profundamente.
Quiere arreglar la situación de inmediato, pero a menudo no sabe cómo hacerlo.
En esos momentos, podría reaccionar de forma exagerada e intentar arreglarlo todo de golpe, sin darle a la mujer el espacio que quizá necesite.
Otro impulso fuerte que se apodera de muchos hombres es la necesidad urgente de recuperar el control de la situación.
Los hombres suelen sentir la necesidad de resolver los problemas, especialmente cuando creen que son la causa del problema.
4. Sentimientos de impotencia: «¿Qué puedo hacer ahora?»

Sin embargo, a menudo olvidan que las heridas emocionales necesitan tiempo para sanar y que no siempre existen soluciones inmediatas.
En su afán por arreglarlo todo de inmediato, el hombre podría incluso causar aún más daño.
Podría presionar a la mujer para que le perdone rápidamente o para que aclaren las cosas de inmediato, lo que suele tener el efecto contrario.
La curación de las heridas emocionales requiere tiempo, lo que puede resultar frustrante, especialmente para alguien que desea que los problemas terminen rápidamente.
Tras el impacto inicial y el arrepentimiento, suele surgir una sensación de impotencia.
5. Conflicto interior: «Yo no soy esa persona»

El hombre se siente como si tuviera las manos atadas.
Ve el dolor que ha causado y sabe que no puede repararlo de inmediato.
Esta impotencia puede frustrarlo, ya que no ve una forma clara de corregir la situación.
Esta impotencia puede llevarle a encerrarse en sí mismo.
Algunos hombres se retraen emocionalmente porque temen que cualquier cosa que digan o hagan solo empeore la situación.
No quieren seguir haciendo daño, pero tampoco saben cómo pueden ayudar.
6. Sentimientos de culpa: «¿Cómo he podido hacerle esto?»

Las mujeres suelen interpretar este retraimiento como frialdad emocional o desinterés, lo que complica aún más la situación.
Un hombre cariñoso que ha herido a una mujer sin querer se enfrenta a menudo a un conflicto interno.
Por un lado, reconoce su error; por otro, está seguro de que no es una mala persona.
Esta dicotomía puede suponer una gran carga para él.
Se siente como un extraño en su propia vida.
7. El miedo a haberlo perdido todo: «¿Y si ya no me quiere?»

Esta tensión entre la imagen que tiene de sí mismo y la realidad puede provocar más conflictos internos.
Quiere demostrarse a sí mismo que no es una mala persona, pero al mismo tiempo sabe que sus acciones han demostrado lo contrario.
Puede tardar días o incluso semanas en encontrar la manera de conciliar estas dos facetas.
Uno de los sentimientos más intensos que invaden a un hombre tras una herida emocional es la culpa.
Esta culpa puede llegar a consumirlo por completo.
8. Desesperación: «Lo he estropeado todo»

Se siente responsable del sufrimiento de la mujer y se da cuenta de que ha traicionado su confianza.
Para muchos hombres, darse cuenta de esto es devastador.
Los sentimientos de culpa pueden llevar al hombre a distanciarse de sí mismo, porque cree que no se merece que la mujer lo quiera.
En casos extremos, podría incluso pensar que la mujer estaría mejor sin él.
9. La comprensión de que se necesita tiempo: «Tengo que tener paciencia»

Estos pensamientos pueden empujarlo a una espiral de reproches hacia sí mismo.
Tras el dolor y el arrepentimiento, suele aparecer el miedo.
Los hombres que se dan cuenta de que han herido emocionalmente a su pareja suelen sentir un miedo pánico a perder la relación.
Se preguntan si la mujer podrá volver a confiar en ellos alguna vez o si el daño es demasiado grande para repararlo.
Este miedo puede llevar a acciones impulsivas en las que el hombre intenta salvar la relación antes de que, en su opinión, se rompa de forma irreparable.
10. Perdón a uno mismo: «Puedo aprender de esto»

Podría volverse excesivamente atento, pedir perdón constantemente o ser demasiado amable, todo con la esperanza de recuperar a la mujer y aliviar el miedo a la pérdida.
Si un hombre cree que ha destruido definitivamente la relación con su comportamiento, esto puede sumirlo en una profunda desesperación.
Siente que ha perdido todo lo que le importaba y cree que no hay vuelta atrás.
Esta desesperación puede abrumarlo emocionalmente por completo.
En esos momentos, no es raro que el hombre empiece a cuestionarse toda su vida.

